viernes, 19 de diciembre de 2008

Rosario, diciembre de 2008

Tribuna Introspecciones
Del Licenciado Ricardo Marconi

Barack Obama es la esperanza de algunos

Pero para otros.... puede que sea mas de lo mismo
NO DIGA QUE NO SE LO DIJE (III PARTE)

En este análisis de la presunta estrategia a desarrollar en lo militar por Barak Obama para enfrentar a sus enemigos estratégicos, llegamos a la etapa de la fase de interceptación de lanzamiento de misiles agresores, que debe ser concretada en una órbita muy baja, según los especialistas en balística del Pentágono, los mismos que no advirtieron cómo se le aproximaba un avión conducido por terroristas un 11 de septiembre –no un misil- y se estrellaba en una de las alas del imponente edificio.

Dichos satélites, vale advertirlo, disparan cohetes desde lugares diversos y los mismos pueden ser acelerados en la vecindad de un misil que levanta vuelo mientras arroja elementos balísticos que son guiados por sensores y aceleradores, destinados a una colisión frontal con el misil.

Los militares de Pentágono saben muy bien que al menos deberán contar, permanentemente, con 20.000 cohetes en órbita a bordo de centenares de satélites que están al alcance de los sitios de lanzamiento enemigos para evitar un ataque masivo.

Balas inteligentes

Para interceptar armamento balístico enemigo, las baterías de los cohetes con base en tierra deberían ser disparadas a la atmósfera superior. Cada cohete debe lanzar un "enjambre de balas inteligentes”, esto es impulsadas por nano motores y guiados por sensores- para golpear a las cabezas explosivas en el espacio.

Otra alternativa que se elaboró antes del ingreso de Obama al poder es la de disparar las “balas inteligentes” desde los “cañones con vías”, colocados en órbita. Dichos cañones utilizan para el disparo un chorro de corriente eléctrica para acelerar las balas a lo largo de la vía.

Los especialistas en armamentos estiman que el proyecto en sensores y sistemas de batallas, tanto como en la fabricación de arnas, implicaría un costo de algo más de 20.000 millones de dólares. Está de más decir que hoy por hoy la aplicación total del sistema se ha dejado de lado. Sin embargo, si se aplicara, no debemos dejar de hacer notar que los sensores deben devolver una casi instantánea respuesta sobre si se ha logrado el objetivo y que blancos han sido alcanzados para evitar apuntar un láser o un chorro de partículas sobre un objetivo ya abatido.

Una fuente militar comentó a quien esto escribe que el científico que elaboró el estudio original sobre la guerra en el campo miliar que nos ocupa, calculó que el programa de computación debía concretarse mediante el control de 50 millones de eliminaciones de errores, antes de que pueda considerarse en condiciones de combate.

Es más, las computadoras deben estar preparadas para trabajar en un entorno nuclear y ser protegidas como para sobrevivir a las radiaciones. "Algunas de esas computadoras deberían estar colocadas en una órbita elevada, a mitad de camino de la luna”, se nos dijo en voz muy baja.

Obama seguramente fue informado sobre en qué condiciones la defensa de misiles debe comenzar a disparar, luego de recibir decisiones clave tomadas de antemano. Al final, -y es lo más preocupante- la respuesta defensiva estará fuera de las decisiones humanas, ya que sería activada por computadoras antes de que los comandantes – no los generales que sí sabrán en tiempo y forma- de Estados Unidos supieran que el combate ha sido iniciado.

Las respuestas de iraníes y rusos

Mientras Estados Unidos deja de lado la Iniciativa para una Defensa Estratégica (SDI) y busca posicionarse defensivamente en el espacio pero con costos mucho menores, Irán probó el 13 de noviembre un misil tierra-tierra, con un alcance de 2.000 kilómetros para alcanzar objetivos en Israel.

La decisión fue tomada ante las reiteradas especulaciones sobre probables ataques norteamericanos o israelíes a instalaciones nucleares iranias.

El ministro de Defensa iraní Mostafa Mohammad señaló a agencias internacionales de noticias que el misil iraní denominado “Sejil” tiene un alcance de 2.000 kilómetros y sólo contemplaba un uso defensivo. Agregó que la prueba tenía un objetivo disuasorio y un canal iraní de TV, que transmite en inglés apuntó que el misil tiene dos etapas que usan combustible sólido.

Lo que no dijo la televisora es que la Guardia Revolucionaria de Irán probó un misil que llamó Samen, en inmediaciones de la frontera con Irak, su enemigo de toda la vida. Irán ya ha dicho en innumeras veces que responderá los ataques se hagan contra su territorio y que con las pruebas antes mencionadas “sólo busca generar electricidad”.

Lo cierto es que Irán ya probó nueve misiles en julio pasado, contándose entre ellos uno que llega a las bases estadounidenses en el Medio Oriente.

A todo esto Rusia está dispuesto a negociar con el presidente norteamericano elegido un nuevo despliegue de misiles. Intercontinentales a situar en la frontera con Polonia. Para ello esperan que Obama acepte abandone planes de defensa antimisiles en Europa Central. “Estamos listos para negociar una opción cero para considerar un sistema de seguridad global”, admitió públicamente el presidente ruso Medvedev.

El superviviente Robert Gates, un experto en inteligencia norteamericano rechazó la sugerencia soviética de eliminar el escudo antimisiles de Europa oriental y agregó que su país percibe las amenazas rusas de colocar misiles tácticos en el enclave del Báltico de Kaliningrado como “provocadoras” e hizo hincapié a los rusos de que en realidad deberían cuidarse más de Irán que de Estados Unidos, así como de grupos extremistas que están desesperados por conseguir “portafolios nucleares” de media potencia, los que pueden ser cargados con elementos biológicos.

Obviamente, desde l misil alemán V-2 a estos días, ha pasado mucha agua bajo el puente, pero algo de ello permanece en el tiempo: “Es probable que razones tácticas o criterios de estrategia fuercen temporalmente a países con desarrollo nuclear a reconocer un poder equivalente. Pero es muy poco probable que renuncien a buscar su supremacía a riesgo de no saber ya quién es cada uno. Es que el ideal del propio yo gobierna con tal fuerza los gestos imperiales que termina por convertirse en la entraña del yo real”.[1]
Parte 3 de 3

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