sábado, 19 de julio de 2008

Letra de la canción "Cacerolas de Teflon" , de Ignasio Copani


No te oí... En los días del silencio atronador.
No te oí junto a las madres del dolor,
no sonaste ni de lejos, por los
chicos, por los viejos olvidados.

No te oí... Puede ser que ya no estoy oyendo bien,
pero al borde de las rutas de Neuquén,
no te oí mientras mataban por la espalda a mi maestro.
Y entre nuestros cantos desaparecidos
yo jamás oí el sonido de tu tapa resistente,
que resiste comprender que hay
tanta gente
que en sus pobres recipientes sólo guarda una ilusión.

Cacerola de teflón, volvé al estante,
que la calle es de las ollas militantes,
con valiente aroma de olla popular.

Cacerola de teflón, a los bazares
o a sonar con los tambores militares
como tantas veces te escuché sonar.

No te oí... cuando el ruido de las fábricas paró,
cuando abril su mar de lágrimas llenó.
No te oí con los parientes del diciembre adolescente, asfixiado.

No te oí. Puede ser que mis oídos oigan mal,
pero no escuché en la exposición rural,
reclamar por el jornal de los peones yerbateros,
por la rentabilidad de los obreros,
por el tiempo venidero, porque venga para todos.

No te oí ni te oiré porque no hay modo
de juntar tu avaro codo con mi abierto corazón.

Cacerola de teflón, volvé al estante
de los muebles de las casas elegantes
que las cocineras te van a extrañar.

Cacerola de teflón, a los bazares
o a sonar en los conciertos liberales
como tantas veces te escuché sonar.

No te oí en el puente de Kosteki y Santillán
No te oí por el ingenio en Tucumán.
No te oí en los desalojos ni en los barrios inundados de este lado.

No te oí, en la esquina de Rosario que estalló
Cuando el ángel de la bici se calló
y sus ángeles pequeños se quedaron sin comida.

Y jamás te oí en la vida repicar desde acá abajo
por un joven sin trabajo, a la deriva.
Debe ser que desde arriba,
desde los pisos más altos
no se ve nunca el espanto y las heridas.

Cacerola de teflón, volvé al estante.
Yo me quedo en una marcha de estudiantes
donde vos nunca supiste resonar.

Cacerola de teflón, a los bazares
o a llenarte de los más ricos manjares
que en la calle no se suelen encontrar.

Cacerola de teflón, andá a c... ocinar.


Hemos subido la canción "Cacerolas de Teflon" a internet. Puede usted descargarlo en forma gratuita desde esta dirección:

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Queridos Amigos.

En los últimos días y a raíz de haber escrito una canción, que debe ser la número mil doscientos y tantas de mi repertorio, he recibido infinidad de comunicaciones. La mayoría con elogios, caricias y aliento, que desde ya agradezco infinitamente.

Pero he recibido también otro tipo de contactos llenos de reproches, cargados de odio, regados de violencia, intolerancia, agresión y con un espíritu inquisidor que no creí que anidara todavía en gente de mi comunidad.

He sido amenazado, agraviado, insultado, difamado, calumniado y, peor aún, han sufrido ese tipo de atropello miembros de mi familia.

No me refiero a los impunes foros de internet sino a e mails, cartas y llamados recibidos.

Simplemente desde estas líneas aviso a quienes todavía tengan intención de lastimarme, que lo logren o no, yo no cambiaré ni una coma a las estrofas de mis canciones.

Aquellos que piensan que la Sra. Presidenta de mi país me paga por verso, recital u opinión, simplemente están expresando su propia escala de valores y asumiendo que ellos mismos podrían torcer sus convicciones a un precio determinado. Yo no.

Hace más de veinte años que en cada escenario y en cada grabación me comprometo con nuestra historia y siempre se me han cerrado puertas por hacerlo de manera honesta, clara y sin esperar más recompensa que el abrazo compañero de quien desea que un cantautor se exprese libremente, como los viejos trovadores que anunciaban las bodas, los bautizos y también los entierros.

En algunos medios de comunicación se han referido a mí de manera descalificadora y/o despectiva. A esos mismos medios, durante años, hemos mandado nuestro material artístico y la información de nuestras actividades, sin lograr que se nos diera ni un segundo para comunicarlo al público. Ni siquiera para difundir eventos solidarios, benéficos o canciones tan o más comprometidas con la realidad que el tema ¨Cacerola de Teflón¨.

Lamentablemente en algunos de esos medios se ha mostrado la canción en cuestión, sometiéndola a una especie de ¨inspección¨ de ideas o cortes marciales - musicales y al comentar alguna crítica agresiva, en lugar de defender la libertad del artista para manifestarse, se han escuchado de parte de los comunicadores, tristes y recordadas frases como ¨él se la busca… ¨ o ¨por algo será…¨.

Nunca discuto una crítica, sea como sea y venga de quien venga. Pero en este caso no recibí opiniones sobre la conformación estética del tema, de su métrica, de sus rimas, de sus sonidos, de la destreza para ejecutarla, sino una violenta y censuradora mirada hacia el contenido de mis ideas y mi conducta, bien típico de tiempos de inquisición y dictaduras.

Pablo Milanés cantó ¨Pobre del cantor de nuestros días que no arriesgue su cuerda por no arriesgar su vida¨… Yo no creo haber arriesgado mi vida, sencillamente describí, como hago siempre, un episodio de este tiempo con total sinceridad.

Ni siquiera he pretendido mostrar una valentía destacable por la simple acción de manifestar mi pensamiento. Valientes fueron mis compañeros y familiares que hoy están desaparecidos. Valientes fueron Víctor Jara y Rodolfo Walsh. Yo soy solamente un cantor.

No creo que a esta altura de mi carrera, deba dar cuentas de los escenarios que pueda habitar. Estuve en Plaza de Mayo, cobrando Cero Pesos, respondiendo a la convocatoria de apoyar nuestra democracia, al igual que estuve el 25 de mayo de hace unos años, cuando decenas de artistas hacían fila para subir a la escena triunfal.

Estuve en esa plaza que transité como ciudadano desde que tengo uso de razón, como estuve en Semana Santa, como estuve con las Madres, con las Abuelas, con los ex combatientes, con los maestros, con los pibes de la calle y como pienso estar en cada evento al que me cite mi conciencia.

Si esta acción espontánea se convierte en un acto de riesgo, pobres de todos nosotros.

Si crear y expresarse es un acto de arrojo merecedor de insultos y censuras, ha triunfado para siempre la cultura del ¨no te metas¨ y la incultura sembrada durante el sanguinario proceso militar y la inolvidable década del noventa.

Juro por mis hijas que yo no especulo con estas cuestiones. Que si de momento, por mi decisión de ser coherente, pierdo trabajos y gano enemigos, es un precio que debo pagar como tantas veces pagué.

Nada más espero, que no sea nuevamente con el exilio.

Ignacio Copani

¨ Para escribir una simple canción,
no sólo empeño y oficio se emplea,
hay que embarrarse con la inspiración,
hay que mirarse por dentro y no hacer lo que todos desean.

Mucho más cómoda es la posiciónde
dar la crítica sorda y pedante,
despedazando con rabia y rencor al autor y al cantante.

Sólo mi historia me obliga,
Usted no me diga qué frase hay que usar…
Haga su cuadro y elija
el color de la tinta que quiera mezclar.

Pero nunca se arrogue el derecho
de andar por mi techo
espiándome la libertad,

que ni una coma le voy a cambiar ni a lo dicho ni al hecho.
Y hasta el final del olvido… maltrecho… diré mi verdad.¨
La revolución agraria contra el populismo y los negros

Autor: Jorge Pedraza *

Por Jorge Daniel Pedraza- Newsweek Argentina en su edición reciente del 4 de Junio publica en tapa color una foto de “El Gaucho De Angeli” posando montado en un caballo blanco, poncho rojo y llevando como estandarte una bandera federal de Entre Ríos, bajo el sugerente título “Don Alfredo”. Lo describe como “el líder mediático” de la protesta rural contra el gobierno de Kirchner.

Resulta curioso este interés de la filial local de Newsweek Inc., influyente medio norteamericano.
Como también es llamativa la cantidad inusitada de veces que los canales de TV Todo Noticias, América y Crónica repiquetearon a lo largo de toda la jornada de ayer la imagen de su detención por parte de la Gendarmería , luego de desoír tres veces la intimación para que cesara con el corte de la Ruta 14.

Se va gestando así una nueva estrategia mediática para tratar de posicionar a lo que vendría a ser una especie de “nuevo líder” de “El Campo”, que con un perfil más combativo busca desplazar al resto de la dirigencia.

Pero ¿qué intereses representa? ¿Es el prototipo del pequeño propietario de la renta agropecuaria? ¿O estamos en presencia de una versión inédita de una nueva derecha populista con algún parecido a la de los años treinta de los caudillos conservadores?
Pues bien, veamos. El señor se planta con valentía cruzándose de brazos y el mentón altivo frente a la intimación del comandante de Gendarmería, sabedor que todas las cámaras lo estaban enfocando. Su “ley” es que tiene derecho a mantener su “protesta” en medio de la ruta internacional, porque sí.

No hay Código Penal que valga. Dicha flexibilidad es también la inercia de los prolongados cortes del puente que une Fray Bentos con Puerto Unzué por el conflicto con la pastera de Botnia, como así la indulgencia de muchos dirigentes políticos y funcionarios judiciales que vinieron haciendo la vista gorda en estos noventa días de cortes salvajes desabastecedores..

Llegó la fuerza del Estado Nacional pretendiendo ejercer el monopolio de la violencia o del poder de policía, luego que la Mesa de Enlace hubiera levantado las medidas de fuerza, con “mano de seda”, avisando varias veces, sin dar un solo golpe de bastón ni disparar un sólo disparo de munición de goma (tan distinto a la represión contra piqueteros “negros” que hasta plomo supieren meterles), deteniendo a una veintena de dirigentes por “entorpecimiento de camino” (art. 194 CP) y por resistencia y atentado contra la autoridad (art. 239 CP), al haber utilizado la fuerza para evitar la detención y/o haber cruzado en la ruta maquinaria para impedir el avance de las fuerzas de la ley.

Acto seguido los piqueteros rurales que habían sido desplazados vuelven a sus posiciones y son asistidos por pobladores de la ciudad cercana de Gualeguaychú que en número de cientos rebasan la fuerza legal obligándola a retroceder.

Desde los distintos medios de comunicación se hace la apología de esta lucha, con movileros que incitan a la resistencia, situación que pudo ser apreciada por millones de personas a lo largo y ancho del país.

Se sienta así un peligrosísimo precedente de desacato a la fuerza legítimamente constituida que fue a desbaratar un delito en estado de flagrancia. Se suceden a partir de ese momento varios cortes de rutas en distintos puntos del país, especialmente propiciados por el dirigente Buzzi, según se pudo apreciar en un reportaje de TN, canal de noticias del Grupo Clarín.

El Juez Federal de Concepción del Uruguay con una velocidad digna de mejores fines toma indagatoria a los detenidos y en menos de cinco horas los libera cuando aún seguía en flagrancia el delito por el cual se había procedido.

Argentina se va convirtiendo así en el primer país del mundo en permitir que las principales rutas troncales de su territorio sean impunemente cortadas durante más de noventa días produciendo inconmesurables perjuicios a millones de personas por desabastecimiento de bienes y servicios de imperiosa necesidad, llegando al colmo de tirar miles de litros de leche cuando hay cientos de chicos que mueren por desnutrición.

Ya nos hicimos famosos por “la muerte argentina” (los desaparecidos), por frases como “todo lo pasado pisado”, por la “picardía criolla”. Ahora por ser el único país donde buena parte de su dirigencia avala la sinrazón de los cortes salvajes.

Así también está la “oposición”, que no figuró ni a placé en los guarismos electorales. (Ni van a seguir figurando si su única “virtud” es balconear y/o alentar la desgracia del partido gobernante, en vez de mostrar capacidad propia de “estadistas”). Pero volvamos a De Angeli. ¿Qué sabemos de él? ¿En verdad creemos que el debate de ideas es una oportunidad para el consenso?

A continuación se transcribe una descripción hecha por ingenieros agrónomos de Entre Ríos acerca de los campos que explota, y comienzan haciéndose un interrogante clave:

“¿CUANTOS QUIEREN VIVIR DE UNA MISMA HECTÁREA DE CAMPO?

UNA HISTORIA GAUCHESCA CASI REAL PARA ENTENDER EL PROBLEMA

Don José es dueño de 200 Hectáreas de campo, en Larroque, Entre Ríos, que valen 3 millones de dólares.

El no quiso trabajar más y sus hijos Miguel y Alberto tampoco, por lo tanto alquiló su campo a razón de 15 quintales de soja ( 1500 Kg ) por año y por Hectárea.
Si la tonelada de Soja se la pagan con retenciones de 35% Don José y sus hijos Miguel y Alberto ganaron 306 u$s/Ton x 200 Ha x 1,5 Ton/Ha = u$s 92.000 en el año, sin arriesgar nada, sin trabajar y viviendo en el campo.

Si el gobierno le aplica 41 % de retenciones recibe u$s 10.000 menos por año y por ello es que lo tenemos arriba de la Ruta a él y sus hijos.

Ese Campo de Don José lo alquiló Don Alfredo y su hermano mellizo que son vecinos de Don José alambrado por medio y sacaron de soja en ese campo 3200 Kg/Ha y por lo tanto con el 35% de retenciones piensan sacar u$s 196.000 brutos a los cuales hay que descontar lo que hay que pagarle a Don José por el alquiler o sea que le quedan u$s 104.000 + toda la plata que le ingresó por el trigo ya que en el mismo año sembraron trigo en junio y después de cosecharlo en diciembre, sembraron soja de segunda que cosecharon en Mayo del 2008.- Como el gobierno quiere cobrarles el 41% de retención Don Alfredo y el Mellizo pierden de ganar u$s 19.000 por año y por eso también están en la Ruta.

Pero como Don Alfredo y el Mellizo son dirigentes de la Federación Agraria de Entre Ríos, ninguno de los dos tiene tiempo para tonteras (por ejemplo sembrar o cosechar) y mucho menos ahora que las cámaras de TV están en la ruta y por ello contratan a Don Rubén vecino de María Grande que tiene una buena sembradora y trabaja en su campo y la saca a trabajar afuera con su hijo Hugo a razón de 150 Kg de Soja por Hectárea sembrada.- Si la retención es de 35% Don Rubén y Hugo cobran u$s 9.200 dólares por 4 días de trabajo pero si la retención es de 41% cobra u$s 900 dólares menos y por lo tanto Don Rubén y el Hugo también esta en la ruta.
Don Aldo y su hermano Francisco son dueños de una cosechadora Vasalli que le salió hace un tiempo u$s 75.000 y la sacan a trabajar en la cosecha de soja a razón de 150 Kg de Soja por Hectárea cosechada y como Aldo y Francisco le cosecharon el campo al Alfredo y al Mellizo están las mismas condiciones que Rubén y Carlos y también está en la ruta.

Todos estos contratos no existen porque en el campo es más importante LA PALABRA que un papel firmado y además nos ahorramos esas boludeces de IVA – Ingresos Brutos – Ganancias – Impuestos a los Sellos – Bienes Personales y otras Yerbas y para darle un valor a esa palabra y no tener que hablar de intereses fijamos los valores en quintales de soja.

Asimismo estos “culeados” del gobierno fijaron el límite de producción para recibir el subsidio de devolución de las retenciones en 500 Toneladas de Soja y Nosotros cosechamos 640 Toneladas.-
Eso no sería problema porque algo podemos mentir pero el problema mayor es que no tenemos contratos legales y además Quien es el que tiene todos los impuestos al día para poder anotarse para recibir ese subsidio.

¡¡ Por eso lo mejor es que no nos saquen algo para devolverlo después!!

¡¡ Hay que volver al 11 de Marzo ¡!

Y hasta que no cambien estos funcionarios mal asesorados: Don José y sus hijos Miguel y Alberto - Don Alfredo y su hermano el Melli - Don Rubén y su hijo Hugo - Don Aldo y su hermano Francisco y Don Arturo no se bajaran de la Ruta …. porque trabajaron cuatro días en la cosecha de soja y cuatro días en la siembra de trigo que cosecharan en diciembre de 2008 y si Tata Dios se acuerda y hace llover … otra cosa no hay que hacer salvo fertilizar al macollaje de Trigo … pero eso lo hará Don Arturo que tiene una buena distribuidora de fertilizante y la saca a trabajar…. entonces detendremos en la ruta a todos los camiones sobre todo los internacionales para equilibrar la balanza de pagos.

Así que podemos estar 90 días más en la Ruta:

¡¡ POR EL FEDERALISMO!! – ¡¡POR EL CAMPO!! – ¡¡POR LA PATRIA !! – ¡¡PERO SOBRE TODO POR LA GUITA !!

¡¡ Y después dicen que la soja no emplea gente, mira sino de 200 Has vivimos 10 familias!!
Si Usted no cree esta historia lea el Suplemento Agropecuario Rural del Diario Clarín del Sábado 7 de Junio de 2008, en este suplemento el Ingeniero Agrónomo Héctor A. Huergo, director de dicho suplemento, que supo ser mi compañero en la Facultad de Agronomía en mis épocas de estudiante, y que es pariente de Ernestina Herrera de Noble, dueña del diario en el cual escribe.
Este benemérito Ingeniero Agrónomo defensor acérrimo de la Soja y de la posición del campo en este conflicto, dice:

“Hay chacareros chicos o medianos que a veces prefieren alquilar sus propios campos transfiriendo el riesgo de la producción a otros. Algunas veces además de alquilar el campo ellos mismos hacen las labores y conducen los cultivos para el locatario”.

“Otros chacareros con conocimiento y maquinaria se transforman en contratistas para terceros porque por ejemplo para sembrar y/o cosechar 150 Hectáreas no se necesitan más de tres días. A veces están asociados al resultado final u otras veces cobrar por las labores”.

“Muy pocos agricultores se acogieron a la oferta de las compensaciones diferenciales, porque la mayor parte de la agricultura argentina opera bajo la forma de pools, funcionando así: el dueño de la tierra la da en alquiler y el que alquila puede ser un vecino, un contratista sin tierra o una organización que capta recursos”.

Ing. Juan David Nogueira*
La noche del Senado



Por Alcira Argumedo y Pino Solanas *

La decisión del Senado, rechazando la media sanción de la ley que respaldaba la Resolución 125 impulsada por el Poder Ejecutivo, es una derrota política y un llamado de atención hacia las formas de conducción gubernamental del kirchnerismo. El proyecto del Gobierno no cayó solamente por el voto del vicepresidente Cobos o gracias a una confabulación reaccionaria. También aportaron la tozudez del Gobierno, que se negó a consensuar determinadas reformas al proyecto con otros sectores que buscaban segmentar las retenciones y dar prioridad a la investigación de la grosera defraudación realizada contra el Estado por las grandes exportadoras de granos y oleaginosas. A partir de noviembre del 2007 y hasta fines de mayo del 2008, debido a la negligencia o complicidad de las autoridades las retenciones sirvieron para estafar al Estado en 1169 millones de dólares, que las exportadoras cobraron a los productores y no fueron liquidados al fisco. En esta dirección apuntaba el proyecto presentado por Proyecto Sur a través de Claudio Lozano junto a otros diputados, que buscaron hasta último momento consensuar un proyecto único con el oficialismo, profundizando las retenciones móviles y segmentadas. Pero fue inútil.

La soberbia y la obcecada actitud gubernamental llevó al país a atravesar más de 100 días de conflicto, antes de tomar la decisión de hacer participar al Congreso. La experiencia vivida en Diputados no sirvió como advertencia: en el Senado, el Gobierno volvió a encerrarse en una lógica sectaria, entrando en un peligroso juego de espejos que el año pasado lo había llevado a otra histórica derrota en Misiones. Lejos de demostrar vocaciones democráticas, el kirchnerismo se ha negado a debatir con la sociedad los grandes temas pendientes; y tampoco lo ha hecho en el Parlamento. Su dinámica de toma de decisiones a partir de un núcleo reducido y cerrado, que evita las reuniones de gabinete y cuyas resoluciones son impuestas a partir de una obediencia debida que cercena cualquier posibilidad de crítica, necesariamente conlleva la posibilidad de cometer serios errores, como ha sido el caso del enfrentamiento con “el campo”. Un rasgo complementario de ese tipo de gobernabilidad es el de clausurar la posibilidad del consenso, al establecer espurias polarizaciones –dentro de una lógica de confrontación amigos-enemigos– tendientes a exacerbar el conflicto y crispar los ánimos sociales. No sólo fueron manipuladoras y maniqueas las campañas de los grandes medios y el poder rural, sino también las del Gobierno. La política de Kirchner ha utilizado el chantaje, invocando los fantasmas más temidos del pueblo argentino para convocar a la defensa de la democracia, a pesar de haber hecho votar la ley antiterrorista. Lo más sorprendente fue su capacidad para tentar con ese tipo de convocatoria a muchos compañeros y ciudadanos progresistas, de fuerzas sociales y políticas que no debieron prestarse a este juego del pejotismo. Quienes no estaban dispuestos a ser arrastrados a una convocatoria del nuevo presidente del PJ –uno de los partidos responsables del desguace y endeudamiento de la Nación mostrando en el palco a los Scioli, los Gioja, los gordos sindicales, los intendentes corruptos del conurbano y más cómplices del saqueo nacional– fueron considerados golpistas, antidemocráticos, integrantes de una “nueva derecha” antipopular; con los cuales es imposible llegar a cualquier consenso. Y aquellos que desde las propias fuerzas del Gobierno busquen ese consenso, serán tildados de traidores. La consigna es contundente: o están con nosotros defendiendo la democracia o están con los golpistas.

Formas de gobernabilidad más similares a monarquías absolutas –un síndrome característico de varias provincias chicas de nuestro país– que a dinámicas democráticas. Cuando durante largos años se ha gobernado controlando el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo –impidiendo que fuera el ámbito de los grandes debates nacionales– el Poder Judicial, los medios locales de comunicación, las fuerzas de seguridad y las posibilidades de dar empleos o subsidios, pueden cometerse “errores de escala”. Porque una cosa es gobernar de este modo a una provincia poblada por unos 200 mil habitantes; y otra es pretender hacerlo en un país de cuarenta millones, mucho más heterogéneo y complejo. Estas distorsiones llevaron a aplicar mal una medida correcta, como son las retenciones móviles, desconociendo que debían ser segmentadas e ignorando, además, que en ese negocio participan otros grupos de poder como las grandes exportadoras y los pools de siembra, cuyas ganancias extraordinarias no son afectadas impositivamente, en tanto a través de fideicomisos no tributan ganancias.

Este llamado de atención es pertinente, en tanto el enfrentamiento contra “el campo” durante más de cuatro meses ha dejado postergados otros problemas no menos graves y fundamentales, que requieren un debate profundo si se pretende consolidar un nuevo modelo de país con redistribución de la riqueza. Nos referimos a las políticas contra la inflación, a la creciente deuda externa que se acerca a los 200.000 millones de dólares; a la crisis energética y el abandono de una política de recuperación de los recursos hidrocarburíferos; al tema del colapso del sistema de transportes y en particular los ferrocarriles; al perfil impositivo y las ventajas del sector financiero, que goza aún de la Ley Martínez de Hoz; a las excepciones impositivas de las corporaciones mineras que no tienen obligación de ingresar las divisas de exportación; a la promoción de empresas sociales y nuevos tipos de empresas públicas nacionales con control de los usuarios y consumidores; a la recuperación de Aerolíneas Argentinas, el mercado de cabotaje nacional y las flotas marítima y fluvial; a la nueva ley de medios de comunicación y la democratización de los espacios audiovisuales cuyas licencias son del pueblo; al tema de las estadísticas del Indec; a los modos de integración autónoma continental con la creación de empresas públicas latinoamericanas en distintas áreas estratégicas. En función de estos objetivos, es necesario promover un profundo debate que eluda las falsas polarizaciones y sea capaz de encontrar los caminos para el diseño de un proyecto de país más justo y en condiciones de dar respuesta a los desafíos de una nueva época histórica.

* Proyecto Sur.
El peronismo y el campo

Por Juan José Sebreli

La actitud del gobierno actual frente al campo no es de ningún modo inédita y ayuda a su comprensión remontarse hacia mediados del siglo pasado. El mundo, el país, las clases sociales y el campo han cambiado considerablemente en ese lapso. Sin embargo, el comportamiento del peronismo sigue siendo el mismo, como si nada hubiera pasado. Ideólogos de procedencia setentista justifican los absurdos del Gobierno al sacar del arcón de los recuerdos reliquias arqueológicas como “oligarquía vacuna” o cánticos olvidados como “patria sí, colonia no”.

Estos nostálgicos parecen desconocer que el campo no es un bloque homogéneo y que los conglomerados sociales no son inmutables y eternos.

Las antiguas familias patricias dueñas de la tierra en la pampa húmeda hace tiempo se han disgregado, por diversas razones: fragmentación de la tierra por sucesiones, tecnología que permite el cultivo en tierras antes infértiles, sucesivas congelaciones de arrendamientos rurales que transformaron a los chacareros en propietarios, para volver anacrónica la “reforma agraria” que siguen predicando los populistas.

Los pools son, en gran parte, redes de pequeños y medianos propietarios, o bien, como en el caso de muchos grandes productores de soja, trabajan en tierras arrendadas.

El agro argentino de hoy esta inserto en la modernidad, pues supo aprovechar la estabilidad económica de los ahora satanizados años noventa para tecnificarse, incorporar maquinaria sofisticada y aplicar los últimos descubrimientos de la biotecnología para mejorar el proceso productivo.

Supo entender que el conocimiento es el factor clave del crecimiento, en un mundo en el que el trabajo manual está siendo sustituido por la inteligencia.

La agricultura es una de las pocas industrias argentinas competitivas con capacidad exportadora y se encuentra, por añadidura, en condiciones extraordinariamente favorables en el mercado internacional, por la creciente demanda alimenticia producida por el ingreso de Asia en el mercado mundial y el consiguiente alza de precios. La globalización, tan demonizada por los populistas, es, al fin, la condición de la prosperidad actual del campo argentino, aunque deba luchar todavía con rémoras del pasado preglobal, como el proteccionismo a los campesinos del Primer Mundo, que transgrede las leyes de la libertad de comercio, sin la cual no puede hablarse de globalización.

Pero es en el plano de la política local en que el campo encuentra su mayor enemigo, al tener que enfrentar un modelo económico que desalienta la producción agraria con altas tasas de retención.

Además, para compensar los bajos salarios se distorsionan los precios mediante la presión sobre los empresarios y comerciantes o con medidas inauditas, como la prohibición de exportaciones, o ineficaces, como el control de precios de productos alimenticios, que, no obstante, no alcanzan a hacerlos accesibles al consumo popular.

Todo esto dentro de un proyecto político y económico de retorno a un capitalismo de Estado que fue un fracaso a corto plazo en tiempos del peronismo histórico y no es más que una fantasía en la era de la globalización. El Gobierno insiste en llamarse nacional y popular en tanto el mundo marcha hacia la mundialización y el policlasismo.

La política del kirchnerismo retorna al modelo económico impuesto por los regímenes populistas a partir del peronismo histórico. El desinterés por el comercio exterior para privilegiar la sustitución de importaciones y el mercado interno es precisamente una de las causas del estancamiento y de la crisis permanente que vive el país desde mediados del siglo veinte.

Si los asesores ideológicos de los Kirchner conocieran la verdadera historia del peronismo, sabrían que ese modelo iniciado en 1945 entró en crisis entre 1949 y 1950, y que el propio Perón dio entonces el giro hacia una economía protoliberal.

Atenuó el apoyo a las industrias livianas subvencionadas por el agro, se preocupó más por el comercio exterior y, lo que es más insólito, proclamó “la vuelta al campo”, en un famoso discurso en el Teatro Colón, en 1950, dirigido a los empresarios rurales.

Hoy, cuando los precios de los productos agropecuarios alcanzan en el mercado mundial cifras comparables a las de comienzos del siglo veinte, se nos da una nueva oportunidad para abandonar el camino que en el siglo pasado no nos llevó a ninguna parte. Carlos Díaz Alejandro, el autor que mejor estudió la historia económica argentina, señaló que muy distinto hubiera sido el destino del país si, en lugar de proteger y subsidiar industrias sin ninguna capacidad exportadora a la vez que desalentaba y aun perseguía al campo, hubiera seguido el ejemplo de Canadá y de Australia. Esos países tan exitosos, lejos de desarrollar la industria a expensas del sector rural, como hizo la Argentina populista, prestaron mayor atención a los bienes exportables –principalmente, los agrícolo-ganaderos–, para provocar con ello, paradójicamente, no una menor, sino una mayor industrialización.

La crisis creada por una economía equivocada ha llevado al Gobierno a una encrucijada política. Ha conseguido la unidad, en su contra, de los grandes centros urbanos, los pueblos del interior y del campo. Las ciudades votaron contra la continuidad del kirchnerismo –era previsible su comportamiento en la crisis del campo–, pero los pequeños y medianos productores rurales y los pueblos del interior fueron un factor decisivo para el triunfo de los Kirchner y, a los tres meses, protagonizan los piquetes y los cortes de rutas.

Los exportadores agroalimentarios y agroindustriales han sido los que aportaron las divisas que nos permitieron salir del default y lograr el superávit fiscal del que tanto se vanagloria el Gobierno. Esos mismos exportadores rechazan hoy las retenciones abusivas, porque saben bien que éstas no significan la redistribución de la riqueza, como idealiza el Gobierno. No se emplearán para infraestructura ni ahorro interno, que preserve para los malos tiempos, sino para clientelismo, subsidios a empresarios amigos, construcción de obras faraónicas, como el tren bala, o simplemente se perderán en el despilfarro y la corrupción.
Dolor


Por María Pía López *

Pasó. Como se sabe: nunca corresponde la pregunta por cómo podrían haber transcurrido los acontecimientos para que tengan otro desenlace. Porque es vacua y no deja de arrojar sobre los hechos una dubitación que desmerece su realidad. Otra es la pregunta que nos podemos hacer: ¿Qué queda después del 16 de julio?

En principio: la disputa entre una gestión neoliberal de la economía (respetuosa de los derechos adquiridos de los propietarios) y el tambaleante desarrollismo que se figuraba desde el 2003, los hechos ocurridos alrededor de las retenciones muestran un Parlamento muy decidido a la primera posición.

Pero los efectos principales son políticos. Queda la debacle de las fuerzas de la izquierda partidaria, devenida proveedora de cotillón para las nuevas derechas. Queda la fuerza que había sido más promisoria en el espacio nacional y popular, el Proyecto Sur, explicando lo inexplicable. No queda una derecha partidaria fortalecida: más bien pescadores de almas dispersas, apostados a la vera de las manifestaciones y en los sets de televisión. Pero sí un activismo que expresa una subjetividad de derecha en el país: un activismo basado en el individualismo económico más explícito, sin timideces, para explicitar una concepción racista de la vida social.

Entre las napas profundas del país está esa concepción que se enuncia en un catecismo de circulación masiva, donde el trabajo se confronta a la política, donde el mérito individual se contrapone a la cooperación social y donde el bolsillo propio –al que hay que cuidar de manos ajenas– se convierte en bandera y tesoro virginal.

Lo peor de estos meses de conflicto fue esa visibilización: la Argentina que apareció en las rutas, en los diarios, en las pantallas y en las cacerolas agitadas. Insisto: no hay derecha partidaria que pueda hoy articular sin dudas la derecha social poderosa que existe. Los políticos se arrojan a sus pies, impostando como deber de conciencia la obediencia debida a un sentido común que si no es mayoritario sí tuvo su cuota de hegemonía en la escena pública.

Queda un gobierno debilitado y acorralado. Un gobierno que vio en la aprobación de las retenciones el cruce del Jordán y que ahora puede ahogarse en las turbulentas aguas del fracaso. Un gobierno sin mayoría parlamentaria y con un vicepresidente que eligió lo menos temible: la reprobación gubernamental antes que la sanción de la opinión pública. El kirchnerismo fue (espero equivocarme en el uso de los verbos) frágil oportunidad de una convulsión política. Parido por la crisis de gobernabilidad del 2001, construyó poder sobre la base de un astuto uso de las coyunturas. Tuvo algo de primaveral, y no es necesario recordar acá, entre nosotros, cuántas veces ese aire nos sorprendió. O sí, quiero mencionar: la Corte, las jubilaciones, los juicios, la ESMA. Fue hijo de la desazón política de las mayorías pero mientras creía que podía revelarse como hijo verdadero de la política en su sentido más profundo, ya no como administración sino como reposición del discurso, las ideas y el conflicto. Puso la política en las palabras y los hechos. Eso también configuró su aire callejero y su vitalidad oscura de movilización popular.

Hoy parece que esa politización fue tolerada, provisoriamente, pero no aceptada por las mayorías sociales. En una sociedad desabastecida de creencias que no sean la férrea fe en el dogma del individuo triunfante, la reposición del argumento público fue tratada como mascarada. Toda política, vista desde la desazón reinante, es enmascaramiento de intereses privados. Los políticos, por tanto, empresarios de su propia billetera. Por supuesto que el kirchnerismo no ha logrado mostrarse límpido frente a la observación social y el manejo de los transportes y los subsidios no evidencia pureza jacobina. Pero se lo condena menos por eso que por la explicitación de la política. Ese es uno de los motivos, creo, que hacen insoportable la figura de la Presidenta: su insistencia argumentativa, su persistente afirmación de que hay que religar palabras y hechos, la pertenencia de su estilo a una retórica parlamentaria con aires de politología de la transición democrática que carece de concesiones a la lengua de los medios masivos.

El kirchnerismo se ha revelado intolerado, no por sus defectos sino por sus virtudes.

Virtudes maltrechas, que no se presentan con prístina claridad sino arrastrando los harapos de una destrucción sistemática de la vida social. No sé si habrá kirchnerismo –con su manchada vitalidad y su rebeldía balbuceante– mañana. No sé si se puede gobernar sin Parlamento, sin vicepresidente. Más bien parece que queda un gobierno arrojado a las conciliaciones, a la aceptación de presiones corporativas, reclamado así a la responsabilidad institucional (que, se sabe, consiste en la obediencia). Ayer, jueves a las 9 de la mañana, parece que la operación destituyente se ha realizado. Espero equivocarme.

* Ensayista, docente de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).
Uno de los momentos más intensos de la vida legislativa desde 1983

VOTACIÓN HISTÓRICA. Un antropólogo en la tribu de zulúes


Jorge Lanta

Escribo estas líneas a las 4.27 de la madrugada. Hace unos minutos el vicepresidente dijo que no. Dijo lo lógico, lo que cualquiera de los cientos de miles que miraban por la televisión hubiera dicho: el país está partido. Quise adivinar a Cristina, en ese momento, en Olivos, pero mi imaginación fracasó. Jorge Lanata.

El tablero del Senado arrojó: 72 presentes, 0 ausentes; 36 votos afirmativos, 36 negativos, 0 abstenciones. (Télam)

El rostro desencajado, las contorsiones en el sillón y el nudo en el que se transformó el jefe del bloque oficialista Miguel Pichetto también quedará en la antología del Senado: sufría como en una final del mundo por penales, se frotaba las manos, buscaba algo en su bolsillo una y otra vez y pensaba –seguramente– en los insultos que acababa de escuchar del presidente Kirchner por teléfono, mientras lo hacía único culpable de todo.

A las cuatro y diez Cobos pidió, antes de que se ratificara la votación y se viera compelido a desempatar, el uso de la palabra. Desde pasada la medianoche circulaba un rumor que, en ese momento, comenzó a sonar verosímil: Cobos vota que no y renuncia –me dijeron dos fuentes distintas hablando desde dentro del recinto–. Cobos comenzó a hablar pausado y refirió a un viejo incidente durante su colimba en el Sur, en años del conflicto por el canal de Beagle.

Hablaba lento, y desde el corazón. Estaba nervioso, pero no hacía mucho por ocultarlo. Todo el recinto del Senado lo escuchaba en un silencio religioso. Verlo fue conmovedor: había ahí una persona; entre tanto animal político, negociador de raza, vendedor profesional de ilusiones, había aparecido una persona que podía decir con pudor que tenía miedo, que vivía contradicciones.

Un antropólogo hablando en medio de la tribu de zulúes que estaba a punto de meterlo en la olla hirviente. Dijo lo lógico, lo que cualquiera de los cientos de miles que miraban por la televisión hubiera dicho: el país está partido, una ley así no vale la pena, hay que consensuar, no se muere nadie, etc., etc. Pichetto se retorcía como un cascabel con dolor de estómago. Pidió un receso. Un cuarto intermedio para encontrar una solución.

El delegado de K citó la Biblia: –Hagamos lo que haya que hacer, y que sea rápido.

María Eugenia Estensoro agradeció la sinceridad de Cobos y le dijo que le hubiera gustado acompañarlo en el receso. El resto quería sangre.

Cobos volvió a hablar. Más lento aún. Dijo que no era un traidor. Dijo que creía que Cristina iba a entenderlo. Quise adivinar a Cristina, en ese momento, en Olivos, pero mi imaginación fracasó. Después dijo que No. Una persona les dijo que No. Fue increíble.


Fuente: http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=7581